viernes, 26 de abril de 2013

Bruno, un nadador de primera :)

Y me preguntan: ¿Cómo consigues estar en todas partes y cumplir con todo?
Y yo les respondo... ¡¿Y cómo no esforzarme si la mayor recompensa son estas sonrisas?!

miércoles, 24 de abril de 2013

Fases de Aprendizaje


Teniendo en cuenta a Guerrero Luque (1992), a las teorías propuestas por Bayer (1992) y Blázquez (1986), así como con aportaciones propias derivadas de mi experiencia personal en la enseñanza y en el aprendizaje de este y otros deportes, prevalecerán cuatro objetivos generales, como son:

 · Adquisición de un dominio de habilidades específicas básicas del waterpolo.
 · Adquisición de un dominio de las habilidades básicas acuáticas.
 · Favorecer el desarrollo de las cualidades físicas y psicológicas.
 · Iniciar a los deportes sociomotrices, y de forma específica al waterpolo.

En los dos primeros objetivos escojo el término “adquirir” para resaltar la importancia del proceso psicopedagógico frente al resultado del mismo. El interés precedente de mi persona es el de enseñar y formar a los alumnos y no el de sacar jugadores de élite en un corto plazo. Con la intención pues, de ayudar a los alumnos y alumnas a sentir la esencia del centro de ese proceso, y no a los resultados o al profesor como suele suceder.
En relación al objetivo relacionado con las cualidades físicas y psicológicas, hablo de “favorecer” porque a pesar de ser un aspecto de gran importancia en la sociedad en la que nos encontramos hoy por hoy no se lleva todo el cuidado que se debería tener. La alimentación, los hábitos que desde edades tempranas tomamos no suelen ser los más idóneos y a largo plazo provocan indeseadas reacciones en ambos aspectos, tanto mentales como físicos. Luego, se procurará una mejora tanto tangible como abstracta.

Referente al último objetivo, explicar cuáles son las intenciones en la iniciación a un deporte en equiupo (sociomotriz). Con todo lo que este ejercicio conlleva, tanto a nivel deportivo (estrategia a nivel comunicativo y contracomunicación práxica, concepción espacio-temporal, reglamento, disciplina…), como a nivel socio-afectivo (interrelación, cooperación, respeto frente al adversario, trato adecuado frente al material…), se pretenderá integrar de este modo, lo que tradicionalmente se consideraban los valores fundamentales de los deportes de equipo.

Además, a nivel metodológico, se utilizará el aprendizaje constructivista y por descubrimiento a través del juego.


Primera fase: “Yo y el espacio”

 El objetivo fundamental de esta etapa es el de que los alumnos y alumnas sean capaces de mantenerse en el agua con una mano (o las dos) fuera de ella, para poder recibir o realizar un pase. Teniendo además como objetivo secundario, la integración de los conceptos de ocupación-aprovechamiento del espacio.
Las características del juego de waterpolo que en este período son capaces de desenvolver es estático, con una circulación mínima de balón, concentrándose así en un espacio reducido y próximo a la portería tanto en ataque como en defensa. Por lo tanto sin presión alguna se anima a visualizar desde cada ángulo de partida lo que sería una correcta posición de tiro.
Los contenidos serán sobre todo juegos de carácter general. Con lo que buscaremos lograr una adquisición por parte del alumnado de esas habilidades específicas mínimas para finalmente mostrar esas capacidades en su mayor eficacia en el juego de waterpolo.

Algunos ejemplos de posibles actividades a desarrollar en esta fase son:
 - Juego de relevos (fomenta la cohesión grupal “apoyo, “ánimos” y de pillar (Con el objetivo añadido de la mejora de las cualidades físicas).
 - Juego de transporte (directamente relacionado con el objetivo de mantener un brazo fuera del agua).
 - Asalto al barco naufragado.
 - Transporte de conos (Lloret, 1990,50)
 - La muralla (Juegos de ocupación-aprovechamiento de espacio, Blázquez, 1986,82).
 - Balón prisionero (Donde el atacante se siente con superioridad, Lloret, 1990,52).

Segunda Fase: “Yo, el espacio y mis compañeros”.

En este apartado se comienza a introducir paulatinamente el trabajo técnico específico pero sin llegar a superar un tercio del trabajo desarrollado. No se deberá olvidar que las adquisiciones técnicas se supervisarán y potenciarán a través de juegos diversos, mucho mejor que con ejercicios analíticos.
En este punto, nuestros objetivos se dispersan en la adquisición de técnicas para la reactivación de las capacidades intrínsecas de cada uno en cuanto al agua y a sus diferentes tipos de nado (desplazamientos). A su vez,  la adaptación al balón y relación directa con el reglamento de dicho deporte. Finalmente, tener en cuenta la resolución de situaciones de superioridad numérica (2x1) así como 3x3 con lo que nos vamos encaminando ya al planteamiento de partida.
Los contenidos en este apartado continuarán apoyando a los anteriores. Sumaremos a éstos, los referidos a las habilidades básicas específicas (lanzamientos, desplazamientos…), siendo actividades típicas de este momento los juegos de ocupación-aprovechamiento de espacio, en los que se necesitará un cierto dominio técnico.
Como ejemplos de juegos:
-          Juego de los 10 pases (Blázquez, 1986-184)
-          Ejercicios de manejo de balón.
-          Juegos de persecución (Buscando desplazamientos específicos)
-          El pañuelo.
-          Juegos de waterpolo reducido (1x1,2x1 y 3x3)

Las características del juego de waterpolo en esta etapa serán distintas a la anterior puesto que los alumnos deberán realizar acciones mucho más dinámicas, deberán utilizar el espacio y facilitarse el avance al ataque, deberán empezar a ver acciones de técnica individual como fintas de recepción, reversos e incluso remates o lanzamientos en salto y giro.

¿Tercera Fase: “Yo, el espacio, mis compañeros y el defensa”?





sábado, 20 de abril de 2013

NÚMEROS MARCIANOS



(Click en la imagen)

MATERIAL DE AYUDA

ECONOMÍA DE FICHAS by Alicia Teresa García

Progresión de una acción Técnica Individual

PROGRESIÓN DE UNA ACCIÓN TÉCNICA INDIVIDUAL by Alicia Teresa García

La densidad: control y utilización en la prescripción de programas de fitness neuromuscular

La duración de las pausas entre las series es considerada un factor importante que puede manipularse para ajustar el objetivo de un programa de entrenamiento, ya que este factor afecta significativamente las respuestas metabólicas, hormonales y cardiovasculares durante una serie aguda de ejercicios contra resistencias, así como también el rendimiento en las series subsiguientes y las adaptaciones al entrenamiento. De igual manera el carácter de la misma tendrá cierta influencia en dichos procesos.
Por tanto, a la hora de establecer la recuperación, definir la densidad y considerando la carencia de recursos avanzados para una mejor definición y control de la misma, intentaremos exponer algunas cuestiones claves que puedan servir para poder establecer los criterios generales más adecuados en el establecimiento de la densidad a la hora de prescribir entrenamiento.
Inicialmente a raíz de algunos trabajos publicados, todo parece apuntar a considerar la densidad en su relación con el volumen, con la propia intensidad (dado que se define en base a su relación) y con la metodología empleada, lo que podría exigir un análisis más detallado de las características de dicha densidad de entrenamiento a fin de garantizar la más adecuada selección de dicho parámetro, para el logro del estímulo adecuado/programado. De igual forma la edad, el género y el nivel de entrenamiento del sujeto serán cuestiones con cierta influencia en la definición de dicha variable de entrenamiento.
El tiempo de recuperación adecuado para el entrenamiento con una finalidad eminentemente neural (fuerza máxima y potencia) debe ser amplio, entre 3 y 5 minutos. Este intervalo garantizará la reposición casi completa de fosfágenos, pudiendo ser posible que la fuerza pudiese aumentar con tiempos de recuperación inferiores pero el porcentaje de mejora sería menor. En dichos entrenamientos si son realizados con un volumen bajo, podría ser suficiente con densidades moderadas, pero con volúmenes mayores serán necesarias tiempos de recuperación superiores a los 2-3 minutos. Por tanto, en el caso de que se quiera mejorar principalmente el componente neural y se disponga de un tiempo limitado para la sesión, es recomendable hacer un número menor de series pero respetando estos tiempos de recuperación. Además se requieren dichas pausas amplias o completas, ya que la célula nerviosa se recupera entre 5 a 6 veces más lenta que la célula muscular.


 Por tanto, en el caso de entrenamiento de la fuerza con Orientación Neural la densidad intrasesión deberá ser baja (pausas amplias o completas), recomendándose no menos de tres minutos (3´-5´) de pausa, salvo en empleo con volúmenes bajos a las que se podrían aplicar densidades medias-moderadas (Dl´Slep y Gollin, 2002; González y Ribas, 2002; Kraemer y Ratamess, 2004, Naclerio, 2008).
Para el entrenamiento de Orientación Metabólica (resistencia a la fuerza en este caso con resistencias e intensidades bajas >12 rep) exigirá de una densidad alta, empleando tiempos de recuperación breves, es decir, iguales o inferiores a 1 minuto, cualquier otra consideración (con intensidades medias o bajas, se debería atender a criterios más específicos y concretos).
El tiempo de recuperación adecuado para el entrenamiento con una finalidad estructural (hipertrofia) será de 1 a 2 minutos. Esta forma de entrenar además de estresar el sistema de fosfágenos también lo hará sobre el glucolítico. Se ha podido establecer que será un potente estimulador para crear un ambiente hormonal que favorezca el anabolismo. Es por esto por lo que se ha podido comprobar su importancia para el aumento de la síntesis proteica, de tal forma que existe un incremento en el transporte de aminoácidos durante las tres horas posteriores al esfuerzo. La óptima relación con el volumen e intensidad de entrenamiento (e igualmente con la metodología) parecen indicar que esta zona de recuperación favorece una más adecuada respuesta aguda hormonal con mayores concentraciones de hormona de crecimiento (GH KD¹) y niveles de testosterona (TT) durante y post ejercicio. También merecería la pena determinar que utilizar una intensidad moderada-baja pudiera permitir un adecuado mantenimiento de la intensidad (especialmente en fases de la periodización con acentuación de la máxima intensidad) pese a que la respuesta hormonal pudiese ser menos pronunciada. Además si en algún momento se realizase entrenamiento hasta el fallo (algo poco recomendable) podría ser aconsejable la utilización de densidades moderadas-bajas (en este caso no inferiores a tres minutos).
De esta forma en el entrenamiento de la fuerza con Orientación prioritariamente Estructural la densidad será moderada-alta pudiendo los técnicos comenzar prescribiendo pausas de 2 minutos entre las series y luego reducir progresivamente la duración de las pausas a un 1 minuto o menos.